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Mensaje Internacional de Petr Matásek – 21 de Marzo 2009

Una leyenda bien real

Una larga línea de fuego atraviesa el espacio y desaparece en las profundidades del Universo.

Reaparece y desaparece de nuevo. Es Prometeo con su antorcha en una mano buscando desesperadamente en la oscuridad a quien tiene que traspasarsela.

La antorcha en la mano de Prometeo es de hecho una Marioneta de Fuego, el regalo de los dioses que envían un reflejo de si mismos a la raza humana para que no les olviden. La raza humana lo ha aceptado humildemente, para recordar a los dioses, para crear sus imágenes, así como su propia cambiante dependencia de ellas.

No obstante, tenemos un problema. No pretendamos que podemos ignorar la ley de la conservación de la energía. Respetémosla, el material del que está hecha la Marioneta de Fuego, se extinguirá y se convertirá en cenizas. Afortunadamente, la Marioneta arde sin dejar de existir ya que se transforma a través de la fe de aquellos que encuentran la Marioneta de Fuego.

De este modo se crea una imagen reciclada de los dioses, una idea objetivada, animada por la gente y fascinando por el fuego, que ilumina espacios de forma que no nos sintamos tan solos en el Universo.

Consecuentemente, el ser humano aprende sobre benignidad de la luz y el calor del fuego, obsesión por la creación, la metáfora de su permanencia en un objeto de arte y finalmente el concepto de solidaridad, que es recordado en espacios compartidos, en momentos de providencia ritual.

Aquí en la Tierra, el testigo de la Marioneta de Fuego es llevado continuamente por generaciones de seres humanos privilegiados quemados pero no consumidos por su ardiente llama.
Es una carrera sin fin con el mensaje, que es constante a pesar del paso del tiempo y de los avatares de nuestros días. Lugares y las proximidades donde aparece la «Marioneta de Fuego, su cambiante imagen, son aparentemente accidentales y la razón última de su recurrente aparición no es conocida más que por los dioses.

Estupefactos, miramos a los que portan la antorcha entregada por sus predecesores y la transportan hasta el final de sus días con el fin de transmitirla de unos a otros
No es probable que Prometeo regrese. Somos demasiado sensibles para darnos cuenta de su regreso una vez más. Por lo tanto defendamos a aquellos a los que se les ha otorgado la gracia de asumir, llevar y traspasar la Marioneta de Fuego. Es, evidentemente, la única posibilidad de mantener su fuego en llamas.
Petr Matásek
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